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27 de agosto de 2009


Envía Alarcón mensaje a progresistas estadounidenses


Un mensaje de Ricardo Alarcón, presidente del Parlamento cubano, fue leído en el acto por el aniversario 40 del Young Lords, grupo revolucionario que se organizó en Nueva York para reclamar mejoras sociales.


El sitio web CubaDebate informa sobre esa reunión, celebrada en la primera iglesia metodista hispana, en la ciudad de los rascacielos, con la asistencia de antiguos miembros de ese movimiento.


También participaron los congresistas Nydia Velázquez y José Serrano, y el diputado estatal José Rivera.


En su misiva, Alarcón expresa que "no era fácil en aquella época defender a la Revolución Cubana y exigir la independencia de Puerto Rico y la liberación de los cinco héroes nacionalistas del país borinqueño".


"Les pido que se solidaricen con el propósito de exigir la liberación de Oscar López Rivera, Carlos Alberto Torres y Avelino González Claudio, los patriotas puertorriqueños", señala.


Añade: "Ellos merecen ser libres, tanto como Gerardo Hernández Nordelo, Ramón Labañino Salazar, Antonio Guerrero Rodríguez, Fernando González Llort y René González Sehwerert, los cinco cubanos injustamente castigados en Estados Unidos".


"Organicemos un movimiento fuerte y poderoso para la libertad de los Cinco y de los patriotas puertorriqueños, con el vigor y la pasión que los Young Lords nos enseñaron", subraya el texto. (AIN)

 



viernes 5 de junio de 2009









Reitera Cuba en Ginebra caso de cinco antiterroristas













GINEBRA, 5 de junio (PL).— Cuba volvió a referir el caso de cinco luchadores antiterroristas que permanecen en cárceles estadounidenses desde hace 11 años, durante los debates en el Consejo de Derechos Humanos (CDH) de las Naciones Unidas.





El embajador cubano en Ginebra, Juan Antonio Fernández, abordó el tema en ocasión de la discusión interactiva con los Relatores sobre Independencia de Jueces y Abogados, y Libertad de Opinión y Expresión.





En torno al asunto sobre la independencia de jueces y abogados, el diplomático felicitó en especial el hecho de que el Relator aborde los parámetros necesarios para garantizar de manera efectiva la independencia de los magistrados.





Sin embargo, Fernández puntualizó que para Cuba es importante que se hubiese incorporado al análisis del impacto en la actuación imparcial de los tribunales, factores tales como prensa manipuladora que incita al odio, una comunidad predispuesta, y sede viciada.





Tales factores, junto a una actitud vengativa del gobierno de Estados Unidos, entre otros, están presentes en el caso de los cinco luchadores antiterroristas cubanos, presos políticos en Estados Unidos, argumentó.





Su detención fue declarada arbitraria por el Grupo de Trabajo del CDH, y sobre el cual el Relator Especial ha enviado una carta de alegación a la administración de ese país, recordó.





Fernández aludía así a los complicados entuertos jurídicos que acompañan al caso de Los Cinco, como se les conoce internacionalmente, es decir Ramón Labañino, René González, Gerardo Hernández, Fernando González y Antonio Guerrero.





Once años después de su injusto encarcelamiento, Los Cinco continúan brindando al mundo un ejemplo de resistencia inquebrantable y fe en la justicia, sentenció el jefe de la misión diplomática de la Isla.





Cuba insta la comunidad internacional a ofrecer el más amplio apoyo al logro de la pronta liberación de quiénes son hoy dignos paladines de la lucha contra el terrorismo, añadió.





Respecto al informe relacionado con la libertad de opinión y expresión, el embajador cubano alertó acerca de la actuación del Relator con ciertos mecanismos regionales y otras instituciones de dudosa reputación tales como la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP).





Hubiera sido útil también un análisis de las premisas básicas para poder acceder a la información en situaciones de extrema pobreza, tales como la garantía del derecho a la educación, notoriamente afectado en tales situaciones, precisó.





En opinión de Cuba, existe un vínculo innegable entre el ejercicio del derecho a la educación y la libertad, y capacidad real del individuo de participar en la vida política y social en cualquier comunidad, dijo.




 











El respeto a Cuba, mejor regalo para Los Cinco













Por Saili Dominguez Cruz









Un gran regalo para Gerardo Hernández, uno de los cinco cubanos antiterroristas encarcelados injustamente en Estados Unidos y quien hoy cumple 44 años, es la revocación de la expulsión de Cuba de la Organización de Estados Americanos (OEA).





Alicia Jrapko, miembro del Comité Internacional por la Libertad de Los Cinco en EE.UU., destacó cuánta satisfacción significó para este luchador el acuerdo que, por aclamación, suspendió de forma incondicional la VI resolución adoptada en 1962 en la Octava Reunión de Consulta de Cancilleres de la OEA, y por el reconocimiento del derecho a ser estado soberano.





Esta activista por la liberación de Los Cinco también ponderó la resistencia de esos patriotas, en especial de Gerardo, quien en igual fecha el pasado año, al ser reafirmada su sentencia a dos cadenas perpetuas más 15 años, expresó: "Mientras quede uno de ustedes luchando afuera, nosotros seguiremos adelante".





En un encuentro con periodistas de la AIN, Jrapko y Graciela Ramírez, también miembro de la organización de solidaridad, conversaron sobre la situación del caso, actualmente en espera de la decisión de la Corte Suprema de EE.UU. de atender o no a su revisión.





Ellas subrayaron el apoyo a esa causa por parte de miles de personas a nivel internacional, entre ellos afamados artistas, 10 premios Nobel, juristas y parlamentarios del mundo.





Señalaron que aún existe mucho desconocimiento y por ello la necesidad de sumar voluntades para obtener la liberación de Antonio Guerrero, Fernando González, Gerardo Hernández, Ramón Labañino y René González, presos en EE.UU. desde 1998 por prevenir acciones terroristas contra la Isla.











jueves 4 de junio de 2009









Alarcón: la humanidad pide revisión de caso de Los Cinco













AIN

Ricardo Alarcón, presidente del Parlamento cubano, dijo hoy que espera que la Corte Suprema de EE.UU. escuche el clamor de la humanidad y acepte revisar el caso de los cinco patriotas cubanos presos injustamente en ese país.

Los antiterroristas cubanos Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Fernando González, Antonio Guerrero y René González, los Cinco como se les conoce internacionalmente, cumplen injustas y desmesuradas condenas en Estados Unidos desde hace más de 10 años.

El Jefe del Legislativo cubano presentó en seis volúmenes la traducción al español de 12 documentos de amigos de la Corte (amicus curiae brief), en apoyo a la petición de la defensa de los Cinco el pasado 30 de enero para que sea reexaminado este proceso.

Puntualizó que esos textos incluyen los firmados por los 10 Premios Nobel José Ramos Horta, presidente de Timor Leste, Adolfo Pérez Esquivel, Rigoberta Menchú, José Saramago, Wole Soyinka, Zhores Alferov, Nadine Gordimer, Günter Grass, Darío Fo y Mairead Maguire.

Similares documentos son de la autoría igualmente del Senado de México en pleno; la Asamblea Nacional de Panamá; Mary Robinson, presidenta de Irlanda (1992-97) y Alta Comisionada de Derechos Humanos de Naciones Unidas (1997-2002), entre otros.

Todo esto lo tiene la Corte Suprema de EE.UU. desde marzo último, puntualizó Alarcón en el Memorial José Martí, de esta capital.
Señaló que los magistrados de esa máxima instancia judicial se habrán percatado de inmediato, que no tiene precedente la calidad y cantidad de los amicus curiae brief enviados a esa instancia, lo cual muestra un interés universal por el caso.

Reiteró que el presidente Barack Obama, de acuerdo con la Constitución estadounidense, tiene la facultad de poner fin a esta situación arbitraria e injusta.

El presidente Obama puede y debe retirar los cargos falsos, que fueron formulados contra Gerardo, Ramón, Fernando, Antonio y René, manifestó.
Añadió que eso está dentro de sus facultades, y él como jurista lo sabe perfectamente bien, pues tiene la potestad para perdonar, eliminar las sentencias, reducirlas, modificarlas y retirar la acusación en cualquier [caso].

Esperamos que la Corte Suprema de EE.UU. acoja lo que le está pidiendo prácticamente la Humanidad, si todavía el presidente Obama no hace lo que debe al respecto.


Foto AIN_Omara García Mederos















Gerardo













Por Deisy Francis Mexidor





No hay necesidad de colocar sus apellidos. Al solo mencionar sus nombres el mundo los conoce:








Gerardo, Antonio, René, Fernando y Ramón. Son cinco y a la vez uno. Son cinco y a la vez representan la inmensidad de aquello cuanto amamos y creemos.





Hoy es día de cumpleaños para uno de ellos y está lejos. Lejos por el odio y la política torcida de un gobierno que continúa dando abrigo a terroristas, cuando hombres como él, como ellos, que han luchado por la vida, están presos físicamente, aunque libres en las ideas, en la mente.





Nació el 4 de junio de 1965. Los últimos diez años de su existencia los ha pasado en cárceles norteamericanas, pero su dignidad, su amor y ese humor que le es casi innato no han mermado, pese a aquel día trágico del 12 de septiembre de 1998 en que "prácticamente eso no me dio tiempo ni de sentarme en la cama y estaba rodeado por personas con ametralladoras y con sus cascos (... ). Me arrestaron, me levantaron de la cama, me esposaron, me revisaron la boca. Parece que habían visto muchas películas de James Bond y pensaron que yo iba a tener cianuro en la boca. Me revisaron la boca para ver si no me iba a envenenar. Les pregunté por qué me estaban arrestando, y me dijeron, ‘Tú sabes por qué’. Me montaron en un carro y me llevaron para el cuartel general del FBI en el Sur de Florida, que está en la Avenida 163, allí en Miami’".





Gerardo está preso con una irrebatible inocencia a cuestas, pero a esto se le agrega que tampoco le permiten ver a su Adriana. En abril, ella presentó de nuevo, ante la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana, la solicitud de visa para ir a visitarlo y todavía espera la respuesta del Departamento de Estado...





Entretanto, Gerardo y Adriana se alzan y resisten, y aunque se empeñen en apagarle la mirada e impedirle también el afecto de la esposa, no van a lograrlo.





Publicado en Cubadebate











viernes 22 de mayo de 2009









Evidencia de la injusticia yanqui en el caso de los cinco antiterroristas cubanos













Por Luis Hernández Serrano





El caso de un oficial estadounidense sorprendido cuando brindaba información secreta a diplomáticos holandeses hace 55 años es otra prueba de la injusticia con los Cinco Héroes

Cuatro de octubre de 1954.— Muy cerca del mediodía, un automóvil del FBI repleto de agentes se detuvo sigilosamente junto a una modesta edificación de apartamentos en la barriada de Arlington, Virginia. En una operación comando típica para la captura de mafiosos, delincuentes o narcotraficantes peligrosos, arrestaron a un físico larguirucho y miope de 40 años, que no sospechaba siquiera semejante despliegue de los servicios secretos contra él.





El arrestado no era cualquier persona, sino alguien cuya labor solapada dañaba enormemente la seguridad de los Estados Unidos. Se trataba de Joseph Sidney Petersen Jr. y su caso constituyó —dentro de unos cuantos meses hará 55 años— un golpe tremendo para el gobierno norteamericano y el primer escándalo de espionaje sufrido por la Agencia de Seguridad (National Security Agency, NSA) del país más poderoso del mundo.





Lo que hizo demostró que la mayor amenaza a la NSA no provenía del exterior, sino de adentro, lo que los propios espías de Estados Unidos llamaron «los desertores cambiacasacas».





Todo este caso que ahora sacamos a la luz revela que el encarcelamiento de nuestros cinco nobles hermanos durante más de diez años es algo, además de absurdo, verdaderamente criminal.





La primera persona en ser inculpada bajo la acusación de violar la entonces Sección 798 del Epígrafe 18 del Código de los Estados Unidos —el Estatuto de las Comunicaciones de Inteligencia— era un empleado de la Agencia Nacional de Seguridad.





Petersen había pasado sus años de estudiante en la Universidad de Loyola, antes de entrar a la Saint Louis. En 1941, luego de varios años dando clases en Loyola y en la Ursuline College en New Orleans; y después de pasar con éxito el curso de Criptología por correspondencia del Ejército, entró al Servicio de Inteligencia de Señales (SIS) y pasó la guerra en Arlington Hall, solucionando mensajes diplomáticos en códigos japoneses.





El coronel holandés J. A. Verkuyl, junto a Petersen, también descifró mensajes de ese tipo como gran criptólogo que era. Cuando terminó la II Guerra Mundial y Holanda y Estados Unidos concluyeron su cooperación criptológica, el oficial de Holanda regresó a su país.





Durante aquellas jornadas de apertura secreta de los mencionados mensajes de la Embajada de Japón en Washington, fue precisamente Verkuyl quien le presentó a Petersen a un «gran amigo muy interesado en códigos de esta naturaleza»: Giacomo Stuyt, oficial de Comunicaciones de la Embajada holandesa en la capital estadounidense.





No obstante el fin de la guerra, Petersen continuó vinculado estrechamente a este nuevo personaje de la criptología, de tal modo que el oficial norteamericano se involucró en ciertos programas de entrenamiento para la recién formada Agencia de Seguridad del Ejército de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos.





Sin autorización alguna, comenzó a enviar a Verkuyl ideas para aplicar metodologías que él consideraba sumamente útiles para ayudar a sus amigos holandeses en el campo de la Inteligencia, y en particular para estructurar un cuerpo criptológico en Holanda. Esta «cooperación» de Petersen ponía en tensión al llamado Palacio de los Rompecabezas, la entonces mayor fábrica de espionaje





del planeta, ubicada en ese momento entre Washington y Baltimore, concretamente en Fort George G. Meade. Ocupaba un espacio mayor que más de 130 ciudades del Estado de Maryland, donde radicaba toda la reserva criptológica de los Estados Unidos.





El caso Petersen había hecho temblar la estructura de la NSA. Porque las cosas no siempre son lo que parecen y, aunque la Agencia de Seguridad Nacional en ese instante era la oreja gigante de los Estados Unidos, Joseph Sidney Petersen Jr. puso en crisis al corazón del espionaje del imperialismo norteamericano.





En ese momento los más encopetados jefes de la Inteligencia de la «sagrada» agencia estaban inmersos en la traducción computarizada de la voz humana, uno de sus grandes objetivos secretos. También acometían el estudio del yerkish, idioma simbólico para las comunicaciones entre una computadora y los chimpancés, y confeccionaban el diccionario de los idiomas no escritos.





Sin embargo, uno de sus hombres acumuló seis años enviando información supersensible hacia las manos de unos espías holandeses que entraban y salían de Washington con la misma libertad con que un perro entra a una iglesia... ¡Y no los habían detectado!





Robo de información secreta





Después de 1948, Petersen comenzó a entregar a Giacomo Stuyt, quien estaba aún en la Embajada de Holanda en Washington, documentos altamente secretos que sacaba de la superagencia del espionaje.





Por ejemplo, extrajo un análisis del criptógrafo Higelin Tipo B-211, el utilizado por Holanda para las comunicaciones diplomáticas.





Igualmente, sacó el Código telegráfico chino SP-D, con fecha 1ro. de julio de 1945, clasificado como Secreto; un análisis de tráfico conocido como A.F.S.A. 230763 y el Itinerario del Tráfico de Seguridad Política Norcoreana, con fecha 20 de febrero de 1951 y cuño de Top Secret.





La prueba del delito





En 1954, un especialista de la Agencia, Frank Raven, de manera accidental, se percató de lo que estaba ocurriendo. Petersen intercambiaba correspondencia con Verkuyl y Giacomo Stuyt, sus antiguos colegas de la criptología. De inmediato Raven dio la voz de alarma:





«Verkuyl durante la guerra había sido el jefe de las Comunicaciones de la Inteligencia holandesa en los Estados Unidos. Chequeen eso. Hay ahí algo muy raro».





Los miembros del FBI entraron a la casa de Petersen, hicieron un riguroso registro y encontraron documentos ocultos de muy alta sensibilidad.





Muy pronto el primer director de la recién creada Agencia de Seguridad Nacional (fundada en 1951), Ralph Julian Canine, fue puesto al tanto del caso y ordenó la cesantía inmediata del físico larguirucho y miope que sabía demasiado. De entrada, el 1ro. de octubre de 1954 le había privado de un plumazo de su cargo, por el que devengaba casi 8 000 dólares al año.





¿Cómo detectaron qué tipo de documentos había entregado Petersen a la Inteligencia de Holanda? Fue sencillo: hallaron que eran diferentes las presillas con que se sujetaban las hojas de los materiales sustraídos. Las de Estados Unidos eran redondeadas, mientras que las de Holanda eran cuadradas. Los legajos que exhibían estas últimas en los archivos supersecretos de la NSA, probaban que habían sido facilitados a los holandeses y estos no se percataron de que los devolvían con otro tipo de presilla.





A partir de ahí se hizo un minucioso registro en todos los archivos de la Agencia y se identificaron muchos otros de los documentos comprometedores que el físico-criptólogo había puesto ante los ojos de los servicios secretos holandeses.





Petersen se declaró inocente y como no pudo pagar los 25 000 dólares de fianza que le pidieron fue internado en la prisión municipal de Alexandria, hasta presentarse ante el Jurado Federal que decidiría su vida.





El juez al que correspondió el manejo de este difícil caso fue el del Tribunal Distrital Federal, Albert V. Bryan, y el abogado que se encargó de suavizar la sentencia fue David B. Kinney.
El 22 de diciembre de 1954 Joseph Sidney se declaró absolutamente culpable de «utilizar consciente y a sabiendas información clasificada de forma perjudicial a la seguridad e intereses de los Estados Unidos, en relación con las actividades de Inteligencia de ese país y los gobiernos extranjeros».





Su declaración no ayudó mucho a Sidney. Calificados los documentos que él se había robado como «muy importantes», y admitiendo que su revelación «podía haber provocado consecuencias muy serias para la Seguridad de los Estados Unidos», el Juez Bryan anunció para Petersen una sentencia de solo ¡siete años!





El Juez expresó: «La esencia de este delito no es qué sustrajo el acusado de los archivos secretos de la NSA, sino que sí sustrajo Informes de la Agencia de Seguridad Nacional», concluyó Albert V. Bryan.





Tras cumplir la sentencia impuesta, y temiendo los servicios secretos yanquis que los agentes de la KGB soviética pudieran reclutar a Petersen, penetraron nuevamente en su vivienda, sin permiso judicial, y colocaron micrófonos acoplados a grabadoras de cinta, que permitían estar al tanto de sus conversaciones.





Poco después se realizó otra entrada subrepticia a su casa para cambiar las pilas del aparato y a los tres meses, sin indicio de que estuviera en contacto con los servicios secretos de la Unión Soviética, se quitó el micrófono y el caso Petersen fue cerrado de una vez por todas.





Y ahora solo cabe una elemental pregunta que puede hacerse cualquier lector: ¿Cómo, si ninguno de los Cinco Héroes cubanos se dedicó a buscar información secreta de la Inteligencia yanqui, ni la tuvo nunca en sus manos, ni los sorprendieron enviándola a otro país, los han condenado a tantos años de cárcel, cuando a Petersen nada más lo condenaron a siete?





El asombroso caso del oficial de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos que fue sorprendido por la Agencia Nacional de Seguridad yanqui cuando brindaba información altamente secreta a diplomáticos holandeses, es otro de los sucesos que evidencia la injusticia cometida con nuestros Cinco Héroes, prisioneros en las cárceles norteamericanas.




 







lunes 18 de mayo de 2009









Las imágenes de los CINCO y las banderas cubanas en París.













La tercera concentración por la liberación de los CINCO se celebró este viernes, en la Plaza de la Concorde al llamado de la Coordinadora de Solidaridad con Cuba.

Se repartieron octavillas donde se daba información sobre los Cinco antiterroristas cubanos que sufre injusta prisión en los EEUU y se pedía su libertad.

Se continúan recogiendo firmas exigiendo justicia para los Cinco.

La próxima concentración de solidaridad se efectuará el Viernes 19 de Junio, entre las 6:00PM y las 8:00PM en la Plaza de la Concorde.

Gracias a la solidaridad de los amigos de la justicia y de Cuba, se grabó el video que pueden ver: http://www.youtube.com/watch?v=uKm-7VLyKvI

vendredi 15 mai de 18Hà 20H

Place de la Concorde, à l’angle de la rue de Rivoli (devant le jardin des Tuileries), face au Consulat des Etats-Unis, Métro Concorde

JUSTICE ET LIBERTE POUR LES 5 !

POUR LA LIBERATION DES 5 , CHAQUE MOIS RASSEMBLEMENT DE SOLIDARITE

Signataires : Coordination de Solidarité avec Cuba, ARAC, Comité Valmy , Cuba Linda, Cuba Si France, Cuba Si Bretagne, Droit et solidarité, Espace Che Guevara, Forum pour un autre Monde, France Cuba, Pôle de Renaissance Communiste en France, Raices Cubanas, AAW-France (Americans Against the War), AEA-France (Actions Enfants des Andes), Alba France, Les Alternatifs, AMULP (Association de Femmes Uruguayennes Lourdes Pintos), ATTAC, Cercle Bolivarien de Paris, Consejo pro-Bolivia, , France Amérique Latine, IJAN ( Réseau International Juif Antisioniste), La Plume, MRAP, MJCF, PCF, le Parti de Gauche, le Parti Humaniste, Réseau International Frantz Fanon, Terre et Liberté pour Arauco, TIO France (Tribunal international d’Opinion), UL CGT Arras ...



Informa Virgilio PONCE según conversación telefónica con Roxane PRUDHOMME de la Coordination de Solidarité avec Cuba (France).











sábado 16 de mayo de 2009









Usted sí puede, Mr. Presidente









La injusticia contra los Cinco podría terminar tan rápido como que el presidente estadounidense Barack Obama estampe su firma para cumplir con la palabra —ducha en leyes—, repetida muchas veces en su campaña electoral, de enderezar el sistema judicial de su país.

Eso que ha asegurado tiene oportunidad de convertirlo en hecho consumado, sin esperar a junio, cuando el Tribunal Supremo decida o no dar entrada a los abultados expedientes que tocan la puerta de los magistrados de esa máxima instancia judicial estadounidense.

La convocatoria a que Obama rubrique el acta aprobatoria de la libertad de los cinco cubanos antiterroristas, la hizo pública hace pocos días el presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba, Ricardo Alarcón de Quesada, en el II Encuentro juvenil internacional de solidaridad con los Cinco, donde participaron representantes de 40 países y más de 80 organizaciones, reclamando la excarcelación ya de Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Antonio Guerrero, Fernando González y René González.

De paso, ayudaría ajustar la balanza de la justicia, atropellada durante estos diez años de absurdo proceso legal contra los Cinco. El presidente de Estados Unidos lograría, en tal caso, hacer realidad el respeto a los preceptos de la Constitución de su país y la preservación de los derechos civiles, en los que mucho ha enfatizado.

Al fin y al cabo otros casos similares en Derecho se han resuelto ya en su país. En estos días la comidilla de muchos salones ha sido el retiro de la inculpación por el Departamento de Justicia, por instrucciones del presidente, contra dos norteamericanos acusados de conspiración para cometer espionaje, uno de los cargos imputados a tres de los Cinco. La diferencia está en que el proceso contra los dos estadounidenses sí contaba con evidencias de haber suministrado información secreta de Estados Unidos a Israel, Estado que pagaba por sus servicios.

Frente a los cubanos, la propia fiscalía no pudo presentar pruebas y los jueces que en septiembre pasado emitieron su veredicto en Atlanta afirmaron no haber encontrado información secreta en la documentación.

Tampoco en el cargo injustamente imputado a Gerardo de conspiración para cometer asesinato en primer grado, pudieron presentar los fiscales evidencia alguna, razón por la cual los acusadores se apuraron en presentar un escrito de emergencia durante el juicio, en 2001, que les permitiera modificar ese cargo, ante la imposibilidad de demostrarlo. Contrario a lo esperado en aquel momento, tal pedido no fue aceptado, y contra toda lógica, el jurado lo declaró culpable.

Cada disparate puesto al desnudo en el irracional proceso seguido a los Cinco, revela su condición de suceso único y sin precedentes en la historia de Estados Unidos. Es un caso histórico, según lo ha definido varias veces el abogado Leonard Weinglass, un respetado experto de la jurisprudencia norteamericana, asombrado junto al resto del equipo de la defensa de estos cubanos con el tortuoso e inverosímil camino legal recorrido.

Para los Cinco, hace rato, debió ser caso resuelto; sin embargo siguen presos, aun cuando les han sido retiradas sentencias desde el pasado año a Ramón, Antonio y Fernando, como para remachar el absurdo de su encarcelamiento iniciado el 12 de septiembre de 1998.

Los propios abogados reconocen también que es un caso basado en la errática política de ese país hacia la Isla. ¿Qué pasó?, ¿quién lo hizo?, es lo común que se pregunte en un juicio, pero aquí se va a una tercera dimensión que enrola al porqué. Entonces aparece el nombre de Cuba por todos lados y la intención de derrocar y vengarse de su gobierno, algo que no debería dirimirse en corte alguna.

Sobran las pruebas de la inocencia de Gerardo, Ramón, Antonio, Fernando y René, expuestas durante el juicio y la apelación.

Sobran también las razones para movilizar a las personas honestas del mundo, que no dudarán en mantenerse de pie para reclamar el fin de la injusticia. Ahora cuentan con el respaldo adicional de los doce expedientes de los amigos de la Corte (amicus curiae brief), algo que en tal número y solidez llega por primera vez al Supremo de Estados Unidos.

Las opiniones de diez premios Nobel, diversos parlamentarios de diferentes países y las consideraciones de miles de abogados del mundo, incluso del colegio de Miami y de todo el país, deben pesar mucho. A ese ímpetu se suma el de más de 300 organizaciones nucleadas en 111 naciones, que reclaman libertad para los Cinco.

Toda esa fuerza pudiera conseguir el efecto de mover la mano de Obama. Vivir para ver.